En una demostración del valor social que las loterías estatales aportan a la comunidad, la Loteria do Estado do Rio de Janeiro (LOTERJ) ha alcanzado un hito histórico en su gestión. Entre los años 2021 y 2025, la autarquía multiplicó por más de 40 veces los recursos destinados a programas sociales, pasando de una inversión de 1,3 millones de reales a 45 millones de reales.
Este crecimiento exponencial no solo refleja una gestión eficiente de los recursos provenientes del sector de juegos y apuestas, sino que consolida un modelo de responsabilidad social centrado en la protección de la primera infancia en territorios de alta vulnerabilidad.
Impacto directo en la primera infancia
Uno de los pilares fundamentales de esta inversión es la alianza estratégica con RioSolidário. Gracias a estos fondos, se mantiene el funcionamiento de Centros de Educación Infantil en zonas críticas como Vila do João, Cidade de Deus y Jardim Batam. Estos espacios brindan atención integral a niños de entre 6 meses y 4 años, asegurando cuatro comidas diarias, seguimiento pedagógico, uniformes y materiales educativos.


En la guardería de Vila do João, ubicada en el Complejo de Maré, el proyecto tiene capacidad para asistir a 250 niños en jornada completa. Más allá del cuidado básico, el centro funciona como un refugio de seguridad y desarrollo en un entorno marcado por la adversidad social, ofreciendo además apoyo a las familias para fomentar su autonomía e inclusión económica.
Palabra de la presidencia
Hazenclever Lopes Cançado, presidente de LOTERJ, destacó la importancia de que la actividad de la lotería retorne a los ciudadanos en forma de beneficios tangibles: “Cuando multiplicamos los recursos, no estamos solo ampliando números; estamos multiplicando dignidad, esperanza y futuro. Cada apuesta realizada en Río de Janeiro debe volver al pueblo fluminense en forma de cuidado y protección. Ese es nuestro motor”, afirmó.
Un referente para la región
Desde Cibelae, celebramos estas iniciativas que demuestran el rol social fundamental de nuestras instituciones miembros. El caso de LOTERJ ejemplifica cómo el juego regulado se convierte en una herramienta potente para la ejecución de políticas públicas, garantizando que el entretenimiento se traduzca en desarrollo social y bienestar para las poblaciones más necesitadas.

